Popu Art pretende ser un espacio para la reflexión colectiva sobre una ciudad, una generación y una época. La ciudad es Vigo. La generación y la época son un poco más difíciles de acotar. Se mueven en una suerte de paradoja temporal que arranca en los convulsos años 80 y alcanza a un presente no menos inquieto. En Popu Art defendemos la idea del recuerdo proyectivo. Esto es, somos por lo que fuimos, seremos por lo que somos. Necesitamos respirar valores como la inocencia, la tolerancia, la curiosidad…

Mª Xosé Porteiro Xurxo Torres

La posmodernidad EL PAIS cabecera

Vigo es en estos momentos, una de las ciudades españolas donde más han calado las últimas tendencias en todo lo que a moda, música u otras manifestaciones culturales se refiere. Ciudad industrial, con el paro cerniéndose sobre ella, la periférica Vigo saca fuerzas de flaqueza y sin que nadie sepa por qué se convierte, para asombro de propios y extraños, en la cuna de grupos como Golpes Bajos o Siniestro Total, que significan toda una revelación para los modernos y posmodernos de las muy cosmopolitas Madrid o Barcelona.

Si Vigo fuera un tablero de ajedrez, se podrían diferenciar nítidamente las fichas blancas de las negras. Ocurre, sin embargo, que esta ciudad es un rompecabezas complejo, una tarta de hojaldre con diferentes capas superpuestas para comer de una vez o una por una. La modernidad viguesa es el último estrato del pastel. El más pequeño, el que más se oye, el que más se ve. La modernez golpebajera totalmente siniestra y resentida trascendió las puertas de la casa patricial y en la patria de la posmodernidad ha tomado posesión del trono.¿De dónde salen Golpes Bajos, Siniestro Total, Bar, Aerolíneas Federales, Os Resentidos, Los Buzos, Batallón Disciplinario, Vacuna Antibritánica o Control Remoto? No aparecen de repente, aun que Golpes Bajos y Siniestro parecían caídos de Kripton cuando invadieron con su depresión melancólica, con su locura agresiva los corazones de los novaoleros.

Vigo suena de repente como un caldo de cultivo original. De repente. Y es verdad. La ciudad es hermosa y destartalada. Incongruente en su mezcla urbana y rural. Metrópolis de aluvión orensa no lucense pontevedrés, ha sintetizado en clave de ciudad la amalgama rural de sus ocupantes. Vigo fue la puerta de salida de los gallegos que emigraban a América. Muchos se quedaron en el camino y otros la eligieron como punto de referencia para el retorno. Nunca obtuvo una solera cultural que hiciera prever su hegemonía actual sobre las demás ciudades gallegas.

El trabajo, en su más estricto sentido proletario, se asentó aquí desde finales del siglo pasado, y los obreros de la fábrica -agricultores al llegar a casa-, las pescantinas, los comerciantes, parieron hijos de asfalto y carbonilla, con olor a centolla y vino blanco. No tienen nada o, muy poco que ver los chicos de los institutos de Traviesas o La Guía con las generaciones anteriores, que se debaten entre los coletazos de la progresía demodé sesentayochera y la indiferencia ante otra cosa que no sea la crisis.

La crisis. ¿Qué crisis? Pasemos de reconversión industrial. Pasemos de depresión económica. Pasemos de apresamientos de pesqueros en Marruecos, pasemos de Prensa convencional, de radio artrítica. Por ahí no van los tiros para explicar la movida musical que se da en Vigo a partir de 1982, porque aquí puede estar la madre del cordero.

El origen de la ‘movida’

En diciembre de 1982 se celebra un festival que los organizadores llamaron Nadal Rock. Allí actúan Teo y Pablo, como Trenvigo, embrión del futuro Golpes Bajos; Bar, uno de los primeros grupos de la movida y el que peor suerte ha tenido, y Siniestro Total, que entonces hace su debú. He aquí todos los ingredientes aliñados y la paella puesta al fuego. De este guiso y de sus innumerables combinaciones saldría todo lo demás. Del Siniestro formado por Germán Coppini, Miguel Costas, Julián Hernández y Alberto Torrado saldrán posteriormente ramificaciones: Germán será luego el cantante arrepentido y diferente de Golpes Bajos; Miguel compaginará durante un año Siniestro con Aerolíneas Federales; Alberto se reparte entre Siniestro y Os Resentidos; Julián alterna Siniestro con Destino Auswichtz. Muy poca gente para el follón que montan.

Pablo Novoa y Teo Cardalda proceden de Trenvigo, grupo que acompañaba al histórico Bibiano en su última etapa electrónica. De esa época les queda una sólida formación musical, abundante experiencia de actuaciones ante el público y una indudable sensibilidad. De Teo han dicho que fue un niño prodigio, loco por David Sylvian, estudiante de Hispánica. Pablo estudia Químicas en Santiago y se incorpora a Golpes Bajos en una segunda fase, junto con Luis García, el más pequeño del grupo.

Germán y Teo graban la maqueta que ganó el concurso de la revista Rock Special con los temas que . luego compondrían el maxisingle de Golpes Bajos. Con el premio, Nuevos Medios se convierte en su productora. No mires a los ojos de la gente va de tema estrella, con Lágrimas, Estoy enfermo, Malos tiempos para la lírica y Tendré que salir algún día. Son los temas creados por Coppini e interpretados en tono depre, melancólico, íntimo y sugestivo. Muy bien tratados. Muy bien instrumentados. El maxisingle editado en el. verano pasado consigue vender 20.000 copias en seis meses.

“Vigo es una nación”

La historia de Siniestro viene de un poco más atrás. Decíamos que diciembre de 1982 había sido una fecha clave para todo la movida, y desde entonces los de Siniestro graban un elepé que también consigue unas ventas notables. Matar hippies en las Cíes, Me pica un huevo, Sexo chungo. En sus canciones está lo chungo, semiirónico, acratoide, marginal. Sobre todo marginal. No quieren manager ni un planteamiento profesional al estilo de Golpes. Van de anticomerciales, intentando eludir todo posible virtuosismo o tecnicismo, simplificando los acordes al máximo, para conseguir una música funcional y efectiva. Así se lo montan Julián Hernández, Miguel Costas y Alberto Torrado.

Son las dos grandes líneas. Las dos tendencias que se abren en Vigo y que se alejan cada vez más, aunque hayan tenido en común al cantante en algún momento. Lo esteticista en Golpes Bajos y lo marginal en Siniestro Total. Son la cara y la cruz de un mismo fenómeno. En el caso de Siniestro se da un grupo que se amplía y se confunde con Os Resentidos, que vienen a ser algo así como el brazo armado, la rama dura, si es posible aún. Os Resentidos, con Antán Reixa por el medio, son aún más marginales que Siniestro: “El grupo somos cuatro, Extremadura dos, Cáceres y Badajoz”.

Rubén Losada, Alberto Torrado, Javier Soto y el susodicho Reixa dicen de sí mismos: “Pero además somos Os Resentidos de Vigo (gora Vigo Camasutra), una esquimal bus band de funkie depresivo. Nuestro trascendental concepto del funkie depresivo y del rock esquimal desborda obviamente la fugacidad del lenguaje y la opacidad traidora de la escritura (lapsus). Los motivos de nuestro resentimiento son amplios y confusos, puestos en situación normalmente, solemos declarar: una vez detectado el cáncer de mama galopante de la Santa Lucía de Miguel Ríos, llegó la hora (godsave the mamas not the cancer)”. Su musa es Paloma Gómez Borrero, a quien cantan: “Paloma Pómez Volero e in cuela parte penetrare; Paloma Pómez Volero, ououou. Aunque non sono Topo Llillo, corre corre que te pillo. Mira que sono protestantes, non te me poñas diante. Per la matina io penso a te. Ponte felina sólo per me”.

Os Resentidos hacen sus letras en gallego. Es el único grupo que muestra alguna relación con este idioma, lo cual, por otra parte, no significa ningún compromiso nacionalista o de otro tipo, porque van de heavy metal de extrarradio.

En Siniestro Total se da un viguismo exacerbado que se plasma en sus letras y con continuas referencias locales en declaraciones tales como “somos celtistas del Celta de Vigo”, o cuando Reixa, poeta antes que músico, los presenta en una actuación madrileña hablando en portugués y diciendo: “Vigo es una nación”.

É curioso que nos anos 80, en dúas ocasións en que quixen definir a Vigo nun escrito para ser publicado, utilicei referencias simbólicas que tiñan que ver con cousas de comer. Unha foi para un marabilloso fancine que dirixía Xabier Moreda, Tintimán onde escribín algo semellante a un poema: Vigo naceu nunha patela de peixe. Outra foi nunha reportaxe que pubiquei en El País sobre a Movida viguesa: Vigo es un pastel de hojaldre. Coido que inconscientemente manifestaba o efecto que esta cidade produce en min desde que a coñecín sendo unha adolescente recén chegada do alénmar,a finais dos sesenta. Era un desexo intenso e mórbido. Quería comela. Degustala. Dixerila. Posuíla. Facela pasar ao meu torrente sanguíneo. Irrigar con ela as neuronas. Darlle forza aos latexos do meu corazón. Confundila fisica e quimicamente comigo mesma. Convertila nas miñas paixóns, ideas, sensacións, afectos, referentes, sentimentos, conviccións, amores, amistades… Todo misturado no disco duro dunha memoria que agroma en calquera momento, circunstancia ou lugar, para facerme saber e sentir ata que ponto esta cidade me define e me constrúe. Pertenzo a moitos  lugares máis: o Lugo do meu pai; a  Asturias da miña nai; o Madrid onde nacín; a Habana onde me criei; e durante estadías máis ou menos longas, A Coruña, Compostela, Madrid, Bós Aires e  unha morea de lugares polos que pasei para os máis variados menesteres. Son inqueda, desprázome rapidamente e adáptome ben en cáseque calquera sitio, pero teño unha fixación: a Vigo sempre hei voltar. Porque é o meu centro. É o cerne elixido. Asumido. Imprescindible  para alguén coma mí que ven de calquera parte pero precisa regresar ao mesmo ponto. Porque necesito sentir que algo permanece e ten sentido. Porque preciso saber que son de algún –de ESTE- lugar. Porque sei que son como tantas e tantos vigueses  que viñeron de outros sitios ou que naceron aquí. Os mesmos que lle deron a Vigo ese sabor e esa cor que a fan  diferente, cosmopolita e aldeán, reflexiva e inqueda a un tempo. Creativa, imprudente, imparable. Tantas veces politicamente incorrecta. A máis ibérica de tódalas cidades con Portugal a rentes. Fin das Europas. Comenzo das Américas. Un destino no Oeste onde ver cada tarde o desmaio do sol como sirenos varados na súa porta.

Con Xurxo Torres -colega, amigo, tal vez discípulo- convídovos a facer  unha viaxe con doble dirección, saltando de atrás a hoxe  nunha sorte de “mani” virtual de vigueses, eses tolos aos que lles gustaba tanto manifestarse. Fagamos esta iniciación –on the road- constituíndonos como unha panda de amigas e amigos que se atopan no camiño ou quedan nunha praza. No traxecto, vampirizaremos e alimentaremos as nosas memorias  para podermos escribir, todos a unha, esta historia para a que fan falla moitas máns. Os vosos recordos dun Vigo post-hippy, trans-industrial, camiño do yuppismo e saltando do neolítico á posmodernidade, serán unha materia extraordinariamente valiosa. As vosas fotografías. As vosas testemuñas da reconversión, da comunicación, da vida nos barrios, da “movida”, da búsqueda dunha identidade propia, do talento para a cultura, para o deporte ou para os negocios, da cidade en permanente construcción e deconstrucción, da ollada posta en todo o que acontecía no mundo desde unha perspectiva propia que caracterizaba á sociedade viguesa de mediados dos anos oitenta,  nos poderían servir para compoñer un puzzle que axude a entender o Vigo de hoxe e a súa contribución ao saber e ao gozar universais.

Buscade no baúl por ver que solpresas atopades. De paso, ide metendo nunha  mochila nova tódalas ilusións coas que comezamos esta viaxe circular de, desde, para, por e ata Vigo.

Años más tarde, en la década de los noventa, lo elevé a ritual. …Verso número vinte: Vigo está feito do menisco dun mamut. Cuando coincidía con Reixa en la Delegación de La Voz de Galicia siempre recitaba alguno de sus versos. …Trescentos mil postos de traballo para submarinistas. Reixa miraba al comercial de traje y corbata y preguntaba: E ti, Xurxo ¿quen es? …Manda Carallo. Os que mandan agora parecen os de antes. Y me perdía, musitando Os Resentidos, en el agitado mar del módulo y de la cuña publicitaria. Todo tan distante del artista multimedia que ni merecía la pena responder.

Cuando te acostumbras a la rutina de la supervivencia, sobra todo aquello que no sea la pragmática sucesión de pasos. Y, seguro que me equivoco en generalizar, pero menuda panda de supervivientes que resultó ser aquella generación de jóvenes que intentaba ser periodista en el Vigo de la postreconversión y de la postmovida. Tanto más paradójico si se tiene en cuenta la influencia definitiva que tuvo en nuestras vidas el dinámico periodismo local / global que se realizó en Vigo en aquellos mágicos 80’.

Casi han pasado treinta años desde que las voces de los -eiro (Porteiro / Palmeiro) me cautivaran en aquella sutil combinación de psicodelia que fue Radio Popular animándome, desde el anonimato de las ondas, a ver más allá. Desde entonces, en mi vida, no ha habido más que esa constante. Y no lo digo especialmente orgulloso -qué bien me hubiera venido algún que otro reposo- sino como una constatación.

Por eso me complace tanto la idea de reflexionar sosegadamente sobre aquellos sueños y estas realidades. Sentir ese Vigo que respira océano y que hoy, por lo que fuimos ayer, nos sigue invitando a ir más allá como ciudadanos del mundo.

Recent Posts